De mesa a mesa, sin descanso.
Vendiendo rosas, calendarios,
la noche entera, trabajando.
Y yo, a tu edad,
jugaba en casa con mi hermano
y me sentaba allá en el patio
y no paraba de soñar.
No sé por qué tú estás allí
por qué llegamos a un distinto lugar.
Basta mirar para entender
que tú ni yo pudimos escoger.
Tu pelo largo va cansado,
tus pies, apenas caminando,
carita sucia por el llanto,
¡pero tu boca va cantando!
No sé por qué
estoy aquí del otro lado
y sin saber ayudar.
Algo de ti lo llevo en mí...
¡quisiera tanto darte otro lugar!
Tu pelo largo va cansado,
tus pies, apenas caminando,
carita sucia por el llanto,
¡pero tu boca va cantando!
Tus ojos fijos a lo lejos,
manos vacías de los juegos.
Tan inocente, tu silencio...
(vende tus rosas, no tus sueños).
Pero tus pasos van dejando
un olorcito a sentimiento,
y cada vez que nos topamos
me das tu risa, ¡y más te quiero!
(me das tu risa y más te quiero)
(Canción en la voz de la cantante chilena Magdalena Matthey)

No hay comentarios:
Publicar un comentario