lunes, 2 de abril de 2012

VICTOR JARA... POETA ETERNO

Víctor Jara Martínez (la Quiriquina, Chillán Viejo, 1932 - Santiago, 1973)
Cantautor chileno. Fue también director teatral, investigador del folclore y de los instrumentos indígenas, actor, dramaturgo y libretista, pero alcanzó la mayor trascendencia como compositor y cantante popular.
       De origen campesino, heredó de su madre la afición por la música. Al ser abandonados por el padre, la familia se trasladó a Santiago, a una cité en la población Los Nogales. A los 15 años quedó huérfano e ingresó en el Seminario Redentorista de San Bernardo. Allí permaneció dos años. En 1957 entró en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. En esa época conoció a Violeta Parra, que lo acogió como discípulo.
       Sus canciones trataban sobre su pueblo y sus problemas, en la línea de los cantautores de la época; con todo, su éxito internacional las llevó más allá de su Chile natal para ser cantadas en cualquier manifestación progresista o concentración universitaria de otros tantos países, particularmente en la España de la transición.

CUANDO CRUZAS LA PUERTA...

Del cantautor Patricio Liberona e interpretada por Capri, 
cantante que también la defendió en el Festival de Viña del Mar de 1981, 
esta hermosa canción nos hace emocionarnos 
por su increíble y maravillosa prosa y melodía. 
Cantada con fuerza, con una voz femenina poco común, que nos estremece el alma.
            En esta canción ella le canta a su amado… 
a esos «rumores de la calle» que se pegaron a su camisa obsequiándoselos 
cada vez que llega a verla... de las 5 a las 10.  
Se acabó la espera y toda la ausencia «cae en un segundo cuando llega… 
como si de pronto caminara hasta el umbral 
una eléctrica campana toda llena de luciérnagas 
flameando en tu camisa y en tu piel… 
como si alguien me prestara una paloma 
¡y ya nunca más volviera a recogerla!» 
            Todo sucede cuando él llega. 
Ya no hay espera. 
Ya no hay angustia. 
Ahora disfruta del amado que la hace convertir en verso todo lo que por él siente.
            «Y traspasas en mi pieza toda tu flecha morena de las 5 hasta las 10…»
Quiere –como si se pudiera– 
escoger cada una de las palabras que describen lo que siente cuando él aparece 
en ese rincón fantástico que se embellece con sólo llegar.
            «¿Cómo puede caber tanto sol en tu piel, tanta lluvia de ayer… de las 5 a las 10?»
            Imposible no desear escuchar miles de veces esta canción de Liberona 
quien expresa genialmente el sentimiento universal del amor 
a través de los ojos de una mujer.
No hay caso... si es chileno,  ¡es bueno!

domingo, 11 de diciembre de 2011

GERVASIO, MÁS ALLÁ DEL TIEMPO...

LOS POBRES SON POETAS DEL DOLOR
En mi país la gente está cansada de esperar,
en mi país se sabe los que son y los que están.
En mi país se vive con los muertos
y con los que les queda poco tiempo.

En mi país los pobres son poetas del dolor,
en mi país se reza por un dólar o por dos.
Y en mi país –que es el país de todos–
hay gente que pretende ser feliz.

Se va, se va gestando cada día,
es fuerza contenida
que sale a caminar.
Una canción de tono impertinente
que por ser diferente no es igual.

Y ¿a dónde irán los que no pueden ver?
¿Los que una vez le prendieron fuego al sol?
¿Los que creyeron en la América Latina
para después hacernos bolsa la ilusión?


Se va, se va gestando cada día,
es fuerza contenida
que sale a caminar.
Una canción de tono impertinente
que por ser diferente no es igual.


CON UNA PALA Y UN SOMBRERO
Ojalá que cuando mires a tu alrededor
no notes que la vida se te fue.
Que a la hora de tu hora no me dejen ver
el paso de los años en tu piel.

Y ojalá que en el momento del adiós
me recuerdes como te recuerdo yo... 

La distancia nos distrajo hasta que me enteré
por tu carta que no hay nada más que hacer.
El cigarro siempre gana y, esta vez, también...
no te culpes, yo he tomado el mismo tren.

Y ojalá que donde vayas estés bien,
por la puerta que te toque lo sabré.

¿Quién más que tú, con una pala y un sombrero
abre la tierra sin arado y sin tractor?
¿Quién más que tú trabaja en año nuevo?
¿Quién más que tú merece el cielo
para sembrarlo entero?

Y ojalá que cuando mires a tu alrededor
simplemente te presenten a Gardel.
Que el Señor te de Su mano
y a través de Él te enteres
que tus nietos crecen bien.

NO QUIERO QUE TERMINE ESTE MOMENTO
No quiero que termine este momento
sin decirles a través de esta canción
que ustedes sin querer en cada aplauso
marcaron el destino de mi voz.

No quiero que termine este momento
sin antes dar las gracias de verdad,
pues todo lo que soy y lo que tengo
parece un sueño vuelto realidad.

Tengo un hogar, cuatro niños
y una buena compañera,
que siempre supo ser mi consejera
y nada pide a cambio de entregar.

No quiero que termine este momento
sin brindar por los amigos que no están;
será porque se va pasando el tiempo
que hoy tengo tantas ganas de cantar.

No quiero que termine este momento
pero un momento es éso, nada más,
será porque se va pasando el tiempo
que hoy tengo tantas ganas de cantar.


TIZA Y PIZARRÓN


Se me fue,
la tuve entre mis brazos
y se fue siendo tan mía,
se me fue,
por la horajasca donde el viento se amotina.

Me dijo adiós y se marchó
dejando una muñeca en garantía,
y anda en el tiempo
tiza y pizarrón,
cuando la noche muerde al sol
se fue…
 y nunca más volvió.

Se me fue,
del último recreo
se me fue sin su mochila,
se me fue
con un viejo pascuero de mentira.

Después crecí mirando el sol,
metido en los zapatos de la vida

Y hoy la recuerdo
–tiza y pizarrón–,
cuando la noche muerde al sol,
niñez…
qué hermoso sueño fue.

domingo, 25 de abril de 2010

HUELLAS

¿Cuántas cosas dejan huella? ¿Cuántas cosas se recuerdan? 
¿Cuántas brillan en el tiempo aunque no están? 
¿Cuántos rastros? ¿Cuántas cosas? 
¿Cuánto –al fin– es lo que importa? 
¿Qué momento en la vejez te abrigará? 
Un parto, una sonrisa, una ilusión, aquel abrazo, 
una canción, la lluvia dibujada en el cristal...
un beso, una caricia, la emoción de aquel encuentro,
una razón, la tarde que desgasta la ciudad.
¿Cuántas cosas dejan huella? 
¿Cuántas cosas se recuerdan? 
¿Cuántas brillan en el tiempo aunque no están? 
La Plaza Roja, un cuadro de Van Gogh, aquella extraña palidez, 
una ciudad torcida, un resplandor...
un niño que dormita en un rincón, toda esa torpe dejadez, 
la prisa incontrolada del reloj.
¿Cuántos rastros? ¿Cuántas cosas?
¿Cuánto –al fin– es lo que importa? 
¿Qué momento en la vejez te abrigará?
La luna, y esa dulce sensación de amarlo todo de una vez,
las brasas que aún incendian la pasión,
la calle, la cornisa y el balcón...
el mapa mudo de tu piel, el fruto merecido del amor.
¿Cuántas cosas dejan huella? ¿Cuántas cosas se recuerdan?
¿Cuántas brillan en el tiempo aunque no están?
¿Cuántos rastros? ¿Cuántas cosas?
¿Cuánto –al fin– es lo que importa? 
¿Qué momento en la vejez te abrigará? 
¿Qué momento en la vejez te abrigará?
¿Qué momento en la vejez te abrigará?
(Canción de Pedro Guerra, cantautor español)

jueves, 11 de febrero de 2010

SONETO XVII

No, no te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma...
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo, porque no sé amar de otra manera,
sino así, de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca, que tu mano sobre mi pecho es mía...
tan cerca, que se cierran tus ojos con mi sueño.


(Soneto del poeta chileno Pablo Neruda en la voz de la solista del grupo español Presuntos Implicados)

miércoles, 3 de febrero de 2010

NE ME QUITTE PAS (If You Go Away/Si Me Dejas, Tú)

Si me dejas, tú... en este día de verano
entonces, llévate también el sol
o los pájaros del cielo veraniego;
como cuando nuestro amor era nuevo y nuestro corazón era fuerte,
cuando el día era joven y la noche era larga,
y la luna acompañaba la canción nocturna de los pájaros.
Si me dejas, tú... si me dejas, tú... si me dejas, tú.
Pero, si te quedas, haré de este día
uno como nunca ha sido antes ni será otra vez.
Navegaremos bajo el sol, correremos bajo la lluvia,
hablaremos con los árboles y adoraremos al viento.
Pero, si te vas, comprenderé;
déjame suficiente amor para llevarlo en mi mano.
Si me dejas, tú... si me dejas, tú... si me dejas, tú.
Ne me quitte pas, il faut oublier
tout peut s'oublier, qui s'enfuit déjà
oublier le temps des malentendus
et le temps perdu, a savoir comment.

Oublier ces heures qui tuaient parfois,
a coups de pourquoi le coeur du bonheur...
Ne me quitte pas... ne me quitte pas...
ne me quitte pas.

Pero si te quedas, haré de esta noche
una como nunca ha sido antes ni será otra vez.
Navegaré en tu sonrisa, correré bajo tu toque,
le hablaré a tus ojos que tanto amo.
 Pero si te vas, comprenderé;
déjame suficiente amor para llevarlo en mi mano.
Si me dejas, tú… si me dejas, tú... si me dejas, tú.
Si me dejas,  tú –porque sé que lo harás–,
no quedará nada en este mundo en qué confiar,
sólo un cuarto vacío lleno de espacio
como el vacío que vi en tu mirada.
Habría sido la sombra de tu sombra
si eso consiguiera retenerme a tu lado.
Si me dejas, tú... si me dejas, tú…
por favor, no me dejes, tú...


(Canción de Jacques Briel interpretada por Barbra Streisand de su álbum “Barbra, Love is the Answer”)

jueves, 28 de enero de 2010

CUANDO ME ACUERDO DE MI PAÍS...

Cuando me acuerdo de mi país
¡me sangra un volcán!
Cuando me acuerdo de mi país
me escarcho,  y estoy...
Cuando me acuerdo de mi país
me muero de pan,
me nublo y me voy,
me aclaro y me doy...
me siembro y se van,
me duele y no soy,
cuando me acuerdo de mi país...
Cuando me acuerdo de mi país
¡naufrago total!
Cuando me acuerdo de mi país
me nieva en la sien...
Cuando me acuerdo de mi país
me escribo de sal,
me atraso de bien,
me angustio de tren...
me agrieto de mal,
me enfermo de andén,
cuando me acuerdo de mi país...
Cuando me acuerdo de  mi país
me enojo de ayer...
Cuando me acuerdo de mi país
me lluevo en abril.
Cuando me acuerdo de mi país
me calzo el deber,
me ofusco, gentil...
me enciendo, candil;
me encrespo de ser,
despierto, fusil,
cuando me acuerdo de mi país...

(Canción cantada por su autor, Patricio Manns, cantautor chileno)

jueves, 14 de enero de 2010

LA VIDA ES MÁS COMPLEJA DE LO QUE PARECE

El velo semitransparente del desasosiego,
un día se vino a instalar entre el mundo y mis ojos...
yo estaba empeñado en no ver lo que vi pero, a veces...
ah... la vida es más compleja de lo que parece.
Pensaste que me iba a quebrar y subiste tu apuesta,
me hiciste sentir el sabor de mi propia cocina.
Volví a creer que se tiene lo que se merece...
ah... la vida es más compleja de lo que parece.
Todas las versiones encuentran sitio en mi mesa.
Todas tus canciones por una sola certeza.
No quiero que lleves de mí nada que no te marque,
el tiempo dirá si al final nos valió lo dolido.
Perderme por lo que yo vi, te rejuvenece,
ah... la vida es más compleja de lo que parece.
Mejor o peor, cada cual seguirá su camino,
cuánto te quise, quizás, seguirás sin saberlo.
Lo que dolería por siempre, ya se desvanece...
ah... la vida es más compleja de lo que parece.
oh... la vida es más compleja de lo que parece,
ah... la vida es más compleja de lo que parece.

(Cantada por su autor, Jorge Drexler, cantante uruguayo)

miércoles, 13 de enero de 2010

ME DAS TU RISA...

¿Quién eres tú? 
De mesa a mesa, sin descanso.
Vendiendo rosas, calendarios,
la noche entera, trabajando.
Y yo, a tu edad, 
jugaba en casa con mi hermano
y me sentaba allá en el patio
y no paraba de soñar.
No sé por qué tú estás allí
por qué llegamos a un distinto lugar.
Basta mirar para entender
que tú ni yo pudimos escoger.
Tu pelo largo va cansado,
tus pies, apenas caminando,
carita sucia por el llanto,
¡pero tu boca va cantando!
No sé por qué
estoy aquí del otro lado
y sin saber ayudar.
Algo de ti lo llevo en mí...
¡quisiera tanto darte otro lugar!
Tu pelo largo va cansado,
tus pies, apenas caminando,
carita sucia por el llanto,
¡pero tu boca va cantando!
Tus ojos fijos a lo lejos,
manos vacías de los juegos.
Tan inocente, tu silencio...
(vende tus rosas, no tus sueños).
Pero tus pasos van dejando
un olorcito a sentimiento,
y cada vez que nos topamos
me das tu risa, ¡y más te quiero!
(me das tu risa y más te quiero)

(Canción en la voz de la cantante chilena Magdalena Matthey)